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LA PÉRDIDA DEL DIBUJO

PRIMERA PARTE

“LO MENTAL” COMO REALIDAD INTERNA,

DISTINTA DE “LO NATURAL” COMO REALIDAD EXTERNA.

 

Veremos por qué razones el éxito del dibujo infantil en tanto que arte primario de este humano emergente que es el niño mismo, surge de lo mental como realidad interna, la cual se funda en lo que el niño “sabe”, desde su propia ingenuidad, del mundo, de sus detalles y contenidos. Y esa condición mental ingenua, finalmente contrapone lo que el niño “sabe del” mundo, a lo que el niño “ve en” el mundo.

 

Al comienzo, aquel acto infantil de saber va simbioseado con el acto aislacionista de los saberes infantiles mismos.

 

Lo cual significa que aquello que el niño va creyendo que ha descubierto en el mundo que ve, se instaura en tanto que un conocimiento calificado, es decir en tanto que una suerte de holismo adjetivado. Cuando el niño ha visto algo del mundo, inicia una pequeña pero paulatina actividad de estudio visual por la cual ese niño aprende la forma del mundo, mientras a la par que ese estudio visual avanza, se van también complementando las posturas afectivas (adjetivadas) sobre lo visto. En torno a todo lo cual se llega a desarrollar (con un apasionamiento gráfico muy sorprendente) el afán del niño por constituir no sólo su primera etapa de garabateos, si no y mucho más la segunda etapa por la cual esos garabatos primarios han de tornarse en los primeros actos de representación, dibujados por el niño.

 

Pero ese nacimiento de lo visual-dibujable (ese inicio de los estudios visuales sobre el mundo) se estructura instaurado encima de una condición cerebral tan acumulativa, es decir de un cerebro tan dispuesto a desarrollar sumatorias desde lo visual, que de repente y como insistiremos, se construye una suerte paradójica de desencanto visual, de frustración visual a través de un naturalismo fallido, es decir de un dibujo infantil que si bien ha surgido de una pasión gráfica primaria y encantadora, ella sin embargo se va tornando más pronto que tarde en ese desencanto nombrado. Y es aquí donde este trabajo desarrolla sus primeras distancias y controversias con la postura de los estudios psicológicos tradicionales, según los cuales todas las acciones gráficas del niño deberían ser de hecho procesos de apasionamiento creativo, de los cuales el niño nunca debería despertarse, pues parecen sugerir a gritos todos esos estudios de psicólogos, cómo debería ser la labor de los adultos frente a ese dibujo infantil, en tanto que mera ponderación, exaltación, entusiasmo y apoyo ininterrumpidos y siempre constantes.

 

Ha de comprenderse que para el niño que se asoma a su primer grafismo realista, no llega a darse una suerte de realismo fallido, como bien lo aclaran Luquet y desde él Aureliano Sáinz, toda vez que aquí, desde el mundo infantil, debe establecerse una clara separación entre realismo y naturalismo, de manera tal que ese realismo infantil se constituye siempre en la suma de dos realidades: la externa y la interna. Y esa sumatoria de suyo tan difícil, abandona cualquier propensión fotográfica, pues lo fotográfico es exclusivamente naturalista, aunque padeciendo de una suerte de naturalismo obviamente mecánico y aún mejor, maquínico.

(...)

 

(Este texto de sustentaciòn consta de 150 cuartillas, que han sido puestas en la plataforma de ISSUU.  Sorprendentemente ISSUU, dejando de lado el carácter artístico y académico de este trabajo, aceptó que fuera catalogado como de "contenido explícito" por lo cual solo queda a disposición de usuarios mayores de edad  que se registren en ISSUU a traves de Facebook, Gmail o directamente en ISSUU, en el  link

http://issuu.com/semillerodedibujo/docs/la_perdida_del_dibujo__1_

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